¿Principio del fin?

Laura ODogherty covid health mexico pandemia salud trabajo turismo vacunas viajar viaje

Durante los meses anteriores, cientos de países han comenzado con campañas de vacunación masivas, lo que ha alzado la esperanza de muchísimas personas. ¿Podrá acaso ser este el ansiado principio del fin?

Según datos recientes, México ha alcanzado ya las 10 millones de personas vacunadas con al menos una dosis. Si bien aún falta bastante para que se logre el ansiado 70% que podría significar una inmunidad de rebaño, saber que la gran mayoría de los adultos mayores ya cuentan con una vacuna, sin duda causa una tranquilidad en muchos de nosotros.

El problema más grande que enfrentamos actualmente son las patentes, que al no estar siendo liberadas, ralentizan el proceso de vacunación mundial de una forma que puede llegar a ser catastrófica. Y es que si algo nos está demostrando Chile, es que una alta tasa de vacunación no significa el fin de la epidemia. Mientras más lento sea el proceso de vacunación global, más probable será que algunos vacunados pierdan su inmunidad mientras el virus siga circulando.

La situación que atraviesa India es verdaderamente triste, especialmente porque se podría minimizar con la solución de las patentes. A veces los dirigentes de los países olvidan que los virus no entienden de nacionalidades o banderas. Esperemos entonces, que esto genere una empatía en el mundo que ayude a acelerar la liberación de las patentes y comience a frenar una crisis que, con los pasos adecuados, está muy cerca de ser derrotada.

La realidad es que aún estamos lejos del final de esta pandemia. Si bien es importante mantener la esperanza y recibir un aire de calma al saber que muchos de nuestros seres queridos más vulnerables van a estar mucho más protegidos, un retorno a la antigua cotidianidad aún parece bastante lejano. Los expertos de la materia creen que al menos lo que resta de este año, tendremos que seguir viviendo en el mayor aislamiento posible y siempre con una mascarilla en el rostro.

Si queremos comenzar a ver la luz al final del túnel, la solución más viable será sin duda la liberación de las patentes para que cada país pueda producir sus propias dosis. Esto último además me hace pensar que tal vez nunca dejamos la antigua normalidad, porque ni siquiera en la crisis más grande de las últimas ocho décadas hemos podido ver una empatía que parece completamente necesaria para salir de esto.

Tenemos que seguir asumiendo que esta no es ni la primera ni la última pandemia que pasaremos en nuestras vidas. Tristemente, mientras más crezca la crisis climática, más común será que virus de origen animal salten a los humanos. Sólo esperemos que esta pandemia sea aquella que nos enseñe lo suficiente como humanidad para no repetir los errores del pasado y darnos cuenta que las siete mil millones de personas que habitamos este planeta estamos juntos en esto y, la única forma de vislumbrar el principio del fin que nos saque adelante, será entender que el bienestar de todos siempre será más importante que el beneficio propio.



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