Las dos caras de la moneda: la solidaridad

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Últimamente las noticias nos han plagado de tragedias tras la gran cantidad de crisis que vivimos: los bombardeos en Gaza, las crisis de refugiados y la pandemia que seguimos viviendo y sigue causando estragos en países como India o Brasil son noticias con las que tenemos que convivir de formar diaria.

Pero las tragedias siempre tienen dos lados. Si bien la mayoría de los medios nos quieren vender siempre la peor parte, el horror, lo inefable, nos terminamos por olvidar que siempre existe una cara opuesta en esa moneda: la solidaridad, la compasión, la empatía, siempre están presentes.

Miremos como ejemplo a Palestina. Los países de occidente se han llenado de marchas y protestas a favor del pequeño estado. Futbolistas, actores y actrices, medios y voceros del mundo entero, muchos de ellos de origen judío, han alzado la voz y las banderas en defensa de los derechos humanos. Cuando la política calla, el pueblo habla.

Otro lugar donde podemos voltear a mirar es India. El segundo país más habitado del mundo está pasando por la crisis más grave desde comienzos de la pandemia, con miles de personas falleciendo y los hospitales colapsados. Para el primer mundo la pandemia está terminando, pero para el tercer mundo apenas llega lo peor.

Si bien es pertinente mencionar la increíble labor que todo el personal de salud ha cometido desde principios del años pasado y cómo su intervención ha salvado miles de vidas, también habría que mencionar a Gaurav Rai, un hombre indio que tras padecer Covid y estar cerca de morir, decidió salir a las calles a buscar y regalar oxígeno a todas las personas que lo necesitaran. Se cree que ha salvado alrededor de mil 400 vidas.

Si siguen faltando ejemplos para maravillarse, podemos voltear a ver a Luna Reyes, la voluntaria de la Cruz Roja española que se hizo viral por un vídeo donde se le ve consolando y abrazando a un inmigrante senegalés que acababa de arribar al enclave español de Ceuta tras haber cruzado el Tarajal a nado.

El gesto de Luna le dio la vuelta al mundo entero. Lamentablemente, eso incluyó a los seguidores del partido de extrema derecha, Vox, que tras repetidos insultos, obligaron a Luna a cerrar sus redes sociales. Por fortuna, más pronto que tarde, una avalancha de tuits en favor de la voluntaria inundaron la red social y callaron las voces de aquellas personas que, de forma incomprensible, se molestan por un acto de la más pura empatía humana. El amor siempre habla más fuerte que el odio.



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