Glucosa e Insulina, ¿qué son y por qué son tan importantes?

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Cuando comemos, el cuerpo transforma la comida en un azúcar llamado “glucosa”. Al igual que tu coche necesita gasolina, la glucosa proporciona combustible a las células, a través del torrente sanguíneo. Necesitamos esta “gasolina” para hacer cualquier actividad; desde respirar y pensar, hasta caminar, hablar y hacer ejercicio. Sin la energía de la comida, no podríamos hacer nada. 

La glucosa, sin embargo, tiene que estar en los correctos niveles - si está muy baja no podemos funcionar, si está muy alta nos hace daño. Aquí es donde entra el papel de la insulina, una hormona que funciona como la llave para que la glucosa pueda entrar a las células para darles energía. El trabajo principal de la insulina es mantener los niveles de glucosa en la sangre entre 80mg/dL y 100mg/dL.

En la diabetes tipo 1 el cuerpo no produce insulina, generalmente por una cuestión autoinmune, y en la diabetes tipo 2, no elabora la suficiente o tiene dificultad para utilizarla. Estas condiciones desafortunadamente no son reversibles, pero con buenos hábitos de ejercicio y alimentación, pueden ser perfectamente controladas. La resistencia a la insulina es cuando las células no responden a la presencia de insulina y por ende no absorben correctamente la glucosa. Si esta condición se trata a tiempo y se modifican ciertos hábitos, es reversible.

Algunos hábitos que ayudan a mejorar tu sensibilidad a la insulina (o sea, mejorar el funcionamiento de la llave que ayuda a que la glucosa entre a las células y tengas la energía correcta)

  1. Hacer ejercicio y tratar de hacer por lo menos 2 días de pesas o fuerza a la semana
  2. Aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina E (nueces, semillas, verduras de hojas verdes, entre otras)
  3. Mantener un buen balance entre Omega 3 y 6. Generalmente tendemos a consumir muchos más alimentos con Omega 6 como carnes, margarinas y galletas y menos con Omega 3 como pescados y mariscos.  La proporción ideal es de 2:1
  4. Consumir te verde
  5. Preferir carbohidratos compuestos como yacón, avena, arroz integral, quinoa y papa sobre carbohidratos simples como harinas refinadas y azúcares procesados. 

Vale la pena cuidar nuestra sensibilidad a la insulina, acuérdate que absorber bien la glucosa hará que podamos sentirnos mejor al hacer las actividades diarias, al final necesitamos de la glucosa hasta para respirar y pensar. Seguir estos pasos te harán sentirte mejor por dentro y por fuera. Recuerda que un cambio de hábito no pasa de la noche a la mañana pero con un poquito de esfuerzo cada día, se logran cosas enormes. 



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